viernes, 18 de julio de 2014

Finales

Hasta ahora he estado hablando de las motivaciones, la inspiración y de todo lo necesario para iniciar algo nuevo, pero no me había planteado el otro extremo. ¿Qué pasa cuando algo termina? ¿Qué pasa si el proyecto al que te has dedicado en cuerpo y alma fracasa? Todo el esfuerzo, las horas, las ilusiones, los planes, ¿ya no sirven de nada? No. 

Cada camino que iniciamos nos dará algo. Tanto da que sea un trabajo o una pasión, algo físico o una emoción, una rivalidad o un amor. El final de cada cosa debe servir como trampolín para la siguiente y poder aprovecharnos de todo lo que hemos aprendido. Saber que de nada sirve la pasión sin trabajo ni tampoco un trabajo que no te apasione. Que puede ser algo físico lo que despierte nuestras emociones o plasmar estas en algo tangible. Que no hay rivalidad sin aprecio ni amor sin choques. 

¿Qué nos queda por hacer, pues, tras el amargo final? Levantarnos y seguir adelante, limpiarnos el polvo y continuar. ¿Qué más da que caigamos? Siempre han existido finales y siempre existirán, pero lo importante es empezar una nueva historia. 

viernes, 11 de julio de 2014

Inspiración

No es tan sencillo encontrar temas que tratar, palabras que decir sin caer en la más absoluta inutilidad. La inspiración no llega cuando nos gustaría y nos podemos encontrar con que fracasamos estrepitosamente en cualquier proyecto creativo. 

¿Qué digo? ¿De qué hablo? Estas son las dudas que me han achacado cuando me he puesto a escribir esta nueva entrada. En un principio quería hablar sobre el vacío que he sentido hace poco cuando tuve que irme del piso en el que he estado viviendo durante los últimos cinco años (mientras realizaba mis estudios) pero me he dado cuenta de que no es tan sencillo llegar a poder desarrollar un tema, independientemente de cual sea este. Esto me ha llevado a pensar en cómo funciona el proyecto creativo en sí mismo. ¿Piensas una idea y luego la desarrollas?,¿o tal vez es la idea la que llega a ti y tienes que pulirla?

Cada persona sigue un proceso creativo distinto y, por tanto, tendrían una respuesta diferente a estas preguntas. En mi caso pienso que es necesario ponerse a trabajar en cualquier idea, sea esta buena o mala. El ponerse a intentar desarrollar algo puede llevarlo al triunfo o al fracaso más absoluto, pero sea cual sea el resultado siempre repercutirá en un beneficio para el creador. 

Estas entradas, que a priori pueden parecer vacuas, me están sirviendo para aprender cómo funciona este proceso. Puede que los primero resultados no sean lo mejor que se ha arrojado a las redes, pero es lo mejor que yo soy capaz de hacer ahora mismo. Estoy aprendiendo a desarrollar mi pensamiento y a tratar temas de diversas formas. También me ha enseñado que la inspiración puede surgir en cualquier momento y que es mejor no dejarla escapar, apuntar todo lo que pase por la mente, independientemente de que pueda parecer mejor o peor pues tal vez te ayude en algún momento como persona. 

Una de las cosas que si he aprendido es la respuesta a las preguntas que me hacía la semana pasada: ¿Qué pasa si me leen? Pues que puede que, a partir de ahí, pueda surgir una nueva idea. 

viernes, 4 de julio de 2014

Primeros pasos

¿Puedo aportar algo? Esa es la primera pregunta que me viene a la mente cuando empiezo a pensar en este proyecto. ¿Tengo algo que decir? ¿Puede, si quiera, alguien interesarse por algo de lo que yo tenga que decir? La respuesta es incierta aunque, sinceramente, no me importa lo más mínimo. Me encuentro aquí, delante de esta pantalla pensando en cómo es posible que haya fracasado antes de empezar. 

Creo que es necesario empezar por el principio. Hace años que un amigo y yo tenemos un proyecto común: llegar a hacer una revista divulgativa, poder dar a conocer a la gente aspecto de la naturaleza, de la historia, de la música o de cualquier campo que toquemos alguna vez, que todo aquello que podamos llegar a aprender en la vida sirva para más gente. Este proyecto desgraciadamente ha caído en la zona de "cosas que hacer en el futuro", esa misma zona a donde van todas las ideas que, por algún motivo, no llegamos a hacer nunca, ya sea por dejadez o por falta de valor. Hace poco tiempo empecé a pensar en rescatar ese proyecto, intentar hacer algo que valiese la pena independientemente de que este triunfase o no. La opción de una revista impresa es, hoy en día, una mala idea, la posibilidad de llegar a gente sería mínima. Intentar hacer una versión digital presentaba un problema similar, ¿quién estaría dispuesto a leerse una publicación larguísima sobre reptiles marinos en la pantalla de su ordenador cuando podría hacer cualquier otra cosa? La única conclusión a la que pude llegar fue que es necesario un medio más visual: Youtube.

Ya tenemos la idea y la plataforma: ¡Un canal de divulgación en Youtube! Empecemos, pues, a trabajar. La cámara no es muy buena, pero que se le va a hacer, es lo que hay. Consigo un trípode de los que se compran en los chinos, monto la cámara, le doy al botón de grabar... y aquí vienen los problemas. De pronto parece que se me ha olvidado cómo se articulan dos palabras juntas. Qué digo, cómo me presento, cómo trato el tema. De pronto la gran idea que tenia para cumplir uno de los proyectos de mi infancia se va al traste al no ser capaz de hablarle a una cámara. ¿Qué hago ahora?, ¿así va a acabar todo? -No -me digo- voy a intentar empezar por algo más sencillo. Pienso en empezar grabando algo más del estilo de un vlog para irme acostumbrando a estar frente a una cámara, pero sucede lo mismo que antes, es pulsar el botón rojo y perder mi capacidad de hablar. 

Así es como he terminado aquí. Me he dado cuenta de que el problema está en que me da miedo el qué dirán. No me atrevo a hacer nada por miedo de las reacciones de las personas que eventualmente puedan llegar a verlo y eso es lo que me frena. Ya se que primeros pasos tengo que dar, he de perder ese miedo, y la única forma es exponiéndome a eso mismo. Puede que esta forma no sea tan arriesgada como las otras dos, pero ese botón naranja de Publicar no es fácil de pulsar. ¿Qué pasa si nadie me lee nunca?, o lo que me parece peor, ¿qué pasa si me leen?