¿Qué digo? ¿De qué hablo? Estas son las dudas que me han achacado cuando me he puesto a escribir esta nueva entrada. En un principio quería hablar sobre el vacío que he sentido hace poco cuando tuve que irme del piso en el que he estado viviendo durante los últimos cinco años (mientras realizaba mis estudios) pero me he dado cuenta de que no es tan sencillo llegar a poder desarrollar un tema, independientemente de cual sea este. Esto me ha llevado a pensar en cómo funciona el proyecto creativo en sí mismo. ¿Piensas una idea y luego la desarrollas?,¿o tal vez es la idea la que llega a ti y tienes que pulirla?
Cada persona sigue un proceso creativo distinto y, por tanto, tendrían una respuesta diferente a estas preguntas. En mi caso pienso que es necesario ponerse a trabajar en cualquier idea, sea esta buena o mala. El ponerse a intentar desarrollar algo puede llevarlo al triunfo o al fracaso más absoluto, pero sea cual sea el resultado siempre repercutirá en un beneficio para el creador.
Estas entradas, que a priori pueden parecer vacuas, me están sirviendo para aprender cómo funciona este proceso. Puede que los primero resultados no sean lo mejor que se ha arrojado a las redes, pero es lo mejor que yo soy capaz de hacer ahora mismo. Estoy aprendiendo a desarrollar mi pensamiento y a tratar temas de diversas formas. También me ha enseñado que la inspiración puede surgir en cualquier momento y que es mejor no dejarla escapar, apuntar todo lo que pase por la mente, independientemente de que pueda parecer mejor o peor pues tal vez te ayude en algún momento como persona.
Una de las cosas que si he aprendido es la respuesta a las preguntas que me hacía la semana pasada: ¿Qué pasa si me leen? Pues que puede que, a partir de ahí, pueda surgir una nueva idea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario